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09 junio 2018

CARLOS ANGLADA | El madrileño bossa nova...! (2ª parte)

  
    Continuando con la extensa publicación sobre Bossa Nova Clube en la portada del Segundo Caderno Cultural del periódico O Globo, de fecha 05.09.2016, quería comentar aquí, el gran avance y transcendencia que ha tenido dicho artículo en la divulgación y desarrollo virtual de nuestro "Club de los Desafinad@s" dentro del sector musical en internet.

   Como ejemplo, basta con decir que en la actualidad, nuestro Canal de Bossa Nova Clube en YouTube, ha alcanzado la cifra de +11.500 suscriptores y +4.500.000 de reproducciones, cifras impensables hace tan sólo unos meses atrás.

   Volviendo a dicha publicación en su formato digital y prensa escrita (como ya expliqué en la 1ª parte del madrileño bossa nova, el artículo fue basado en la grabación en audio de una entrevista personal con el periodista Eduardo Macedo Rodrigues, apoyado en un texto conciso que previa revisión en la Editorial de O Globo, sería posteriormente publicado.
Pues bien, por motivos que desconozco, creo sinceramente que el escrito finalmente publicado, tiene varias omisiones, cambios de datos, inexactitudes e imprecisiones, tanto en el contenido general como en el sentido gramatical de algunas situaciones y/o relaciones con terceros.

   Por éste motivo, escribo a continuación la 2ª parte del madrileño bossa nova, con la completa traducción literaria al español del artículo publicado, con las rectificaciones, explicaciones, ampliaciones y/o los cambios pertinentes, fieles y acordes con mi realidad y la de Bossa Nova Clube.




   Continúa así:
Anglada venera del mismo modo a los artistas vivos, como a los que ya han viajado a las estrellas. Él visita en fechas puntuales entre otros, a Baden Powell, Nara Leão, Tom Jobim, etc., en el Cementerio São João Batista de Rio de Janeiro.
Durante toda mi vida, comenta, siempre me han ocurrido cosas y situaciones curiosas o grandes casualidades, relacionadas con el mundo de la música en general, y de la Bossa Nova en particular.
Recuerdo un día, cuenta Anglada, en mi época de turista, que decidí ir al Cementerio São João Batista, a llevar unas flores a 
Baden Powell (músico que conoció personalmente en Madrid), uno de los músicos que considero pilares fundamentales en la Música do Brasil.
Dentro del São João Batista, me costó encontrar el lugar concreto de mi visita. En la oficina administrativa de la entrada, no pudieron darme ninguna información, por la cantidad de papeleo burocrático que faltaba por ordenar, cadastrar o gestionar. Tuve que preguntar a un operario de la Santa Casa con ropa azul azul, de unos 70 años, que estaba haciendo labores de mantenimiento. Atravesamos juntos todo el lugar, hasta que me llevó a una pared lateral.
En aquellos días, y a pesar de haber pasado ya varios meses desde aquel 26 de Septiembre (2000), el sepulcro de Baden Powell todavía no estaba identificado con una lápida, estaba sólo marcado con el nº 32, dentro de un círculo.

   Encontré un grupo de personas, justo al lado de la tumba del músico, velando a la señora que fuera la madre de dicha familia. Por la proximidad y el momento, se entabló una conversación entre nosotros. El que parecía ser el hermano mayor, me preguntó si yo había venido también a visitar y/o a despedir a un familiar.
Les comenté que en realidad, estaba allí sólo para agradecer al genial guitarrista brasileño, toda la música que me había acompañado durante tantos años.
Dicho ésto, la situación cambió. La  familia empezó a mirarse unos a otros. Empezaron a emocionarse, diciendo que su madre, fue durante toda su vida, ferviente seguidora y apasionada por el genial Baden Powell.
Comentaron que en cierto modo, el destino, buscando una serie de casualidades encadenadas, les había querido buscar una especie de consuelo.



   Continuando con el personaje, decir que antes de escuchar los primeros acordes de Bossa Nova, Carlos ya soñaba con Brasil.
En su juventud, ya realizaba viajes imaginarios al país, recorriendo distintas Agencias de Viajes de su ciudad natal Madrid, coleccionando posters, folletos y revistas de turismo, preferentemente con imágenes de la ciudad de Rio de Janeiro.
Sabiendo de su pasión, a los 14 años, recibió un regalo muy especial de su hermano Raúl. Una bandera de Brasil.


Carlos Anglada & bandera do Brasil, década 1950

   Aquella no era una bandera común, fabricada en serie, ni industrial.
   La pieza estaba fabricada artesanalmente con pedazos de tela y tenía bordado el lema de "Ordem e Progresso" y 21 estrellas. Sin saberlo, Carlos tenía entre sus manos, una bandera original y originaria de la década de 1950, una bandera del tiempo del surgimiento de la Bossa Nova.


   Otra de esas casualidades, fue cuando su gran amigo Carlos Alberto Afonso, dueño de la Toca do Vinícius 
| Casa da Bossa Nova en Ipanema, resolvió crear en su fantástica tienda musical y librería, un escaparate-homenaje, al gran Bellini, con motivo de la celebración de la Copa del Mundo FIFA ese año en Brasil (2014).
   Hideraldo Luiz Bellini, fue el primer capitán de la Selección do Brasil en levantar una Copa del Mundo de fútbol (1958).
   Para decorar ese escaparate, se necesitaba casi como figura central, una bandera de Brasil de la época. Después de varias semanas de búsqueda, la bandera no aparecía. Y fue en un un comentario casual, cuando Anglada supo del interés de su amigo por conseguir tal reliquia para su temática decoración. La famosa bandera "ondeó" protagonista y orgullosa tras el cristal de la Toca do Vinícius durante toda la Copa del Mundo.


Toca do Vinícius  | Instituto y Centro de Referencia de la Bossa Nova (RJ)

   Un par de semanas después del término de la Copa del Mundo, Carlos llamó a Anglada para que viniese a recoger la reliquia que estaba en la Toca do Vinícius en calidad de préstamo.
   Y fue en aquel preciso instante en que Carlos Alberto Afonso le devolvió fisicamente la bandera, cuando Anglada pensó que aquel símbolo que siempre le había acompañado desde su juventud, símbolo de sus sueños, de la música que hasta hoy le apasiona, y de tantas y tantas cosas asociadas, que debería quedarse para siempre con Carlos, en el Instituto y Centro de Referencia de la Bossa Nova en Rio de Janeiro (RJ), en Brasil y en el Mundo.
La bandera, después de casi 50 años, por fin, está en casa...!


 No sé como argumentarlo coherentemente, continúa diciendo nuestro protagonista, pero inexplicablemente desde que tengo uso de razón, de una manera u otra, Brasil siempre estuvo presente en mi pensamiento.
   Al contrario de lo que sucede ahora, en donde hay saturación de información en todos los sentidos, en aquella España de los años 70', vivíamos una gran falta de libertad, donde el régimen militar del dictador Francisco Franco, básicamente nos decía lo que podíamos o podíamos ver, escuchar y/o leer.
   Basta decir, que durante décadas, los artistas internacionales, cuando programaban sus giras europeas, "borraban" literalmente de ellas mi país, castigándonos y privándonos a toda nuestra generación de emociones y experiencias, acordes con nuestra edad.
Como ejemplo práctico, comentar que el primer show de Música do Brasil en España, se realizó en Madrid, en el mes de Mayo de 1981, ese día inolvidable, en el que por fin, pude ver a pocos metros a Baden Powell. 

  Y claro, en todo aquel panorama cultural, todo lo que fuera escuchar música diferente a la nacional o a la "políticamente correcta" era complicado.   Recuerdo que era poco menos que imposible por estar bastante restringido, el poder comprar discos LPs importados o vinilos con  música diferente o alternativa a la emitida por las radios o televisión de la época. Medio audiovisual, en que por cierto, sólo existían los 2 canales de TV oficiales del Estado.

   El grupo de los amigos "más musicales", nos solíamos reunir los fines de semana en un Pub inglés llamado "Woody", situado en el madrileño barrio de Argüelles. El dueño de dicho Pub, no recuerdo como lo hacía, pero lo cierto es que conseguía regularmente todo aquel material musical inaccesible, y lo compartía con nosotros.
   Allí durante horas, escuchábamos atentamente todas aquellas maravillas de vanguardia. Así conocí a Miles Davis, Santana, Deep Purple, Yes, Emerson Lake & Palmer, Donovan, Crosby, Stills & Nash, Neil Young, James Taylor, y lo más importante, allí escuché por primera vez a João Gilberto.
   Recuerdo perfectamente, aquel día. En aquel momento, no podía ni siquiera imaginar, que aquel intérprete con aquella voz suave, que tocaba una música nueva y desconocida, me iba a influir tanto, como para hacer de la Bossa Nova, la tesis musical de mi vida. Aquel día en "Woody", nunca podría prever que esa música disonante, sofisticada, perfecta, me iba a hacer cambiar de país y de modo de vida. Y mucho menos, que el prestigioso periódico O Globo, iba a dedicar a Bossa Nova Clube, una portada en el Segundo Caderno Cultural.


Calçadão de Copacabana, Princesinha do mar | El camino, la verdad y la vida


   Carlos Anglada, trabajó en diversos sectores en España, relacionados comercialmente con el arte. Creó su propia empresa de distribución y comercialización de bisutería y bio-joias brasileñas. Eso le permitía viajar regularmente a Rio de Janeiro (RJ).
   Un día, en el aeropuerto Galeão, se dio cuenta, que cada vez le costaba más el volver a España, el estar otra vez lejos de la ciudad carioca que tanto ama.
   Quizás fue entonces, cuando inconscientemente ya se había decidido a trasladar su residencia definitivamente a Rio de Janeiro (RJ). Circunstancia que se produjo en el año 2010.

   Aquí él puede vivir de cerca y como siempre quiso el universo musical Bossa Nova, y así poder conocer de cerca aquellos artistas que siempre escuchó durante tantos años en Madrid. Encuentros casuales o programados, como aquel que tuvo lugar en el año 2003 en el aeropuerto de Barcelona, España. En aquella ocasión, fue a recibir a João Gilberto.
   Anglada en aquella ocasión "excepcional", fue acompañado de una miniatura del propio artista en forma de muñeco.




- Bom día João, bem-vindo a Barcelona, me gustaria presentarle a alguien que ha asistido conmigo a varios shows de usted por Europa. Y desenrollando una pequeña toalla color beige, apareció la pequeña figura...
- Joãozinho, te presento ao seu João, el músico que cambió para siempre la Música do Brasil. João cogió el muñeco, mirándolo fijamente durante unos instantes. Uno miraba al otro en silencio.
-  Obrigado, me dijo, creyendo que era un regalo...
- Disculpe João, no es un regalo, sólo quería hacer las presentaciones oficiales de ustedes dos. Me devolvió a Joãozinho sonriendo, diciendo que tenía prisa, porque en menos de dos horas tenía que tocar en L'Auditori. Le enseñé las dos entradas, diciendo que eran para nosotros dos... Me estrechó la mano y se alejó con sus acompañantes sonriendo.
- Aquel 09 de Julio de 2003, João Gilberto tocó durante más de dos horas, por segunda vez en Barcelona. Fue un concierto perfecto, lleno de novedades musicales y anécdotas.
El público, en un silencio absoluto, se entregó a JG desde el minuto 1.
Y yo, asistiendo desde el centro de la fila 4, con la figura asomando levemente por el bolsillo superior de mi camisa, podía ver en Joãozinho una cierta sonrisa..., estaba feliz de haber podido conocer personalmente al genial João Gilberto.



26 septiembre 2013

Baden Powell | Es hora de partir...


   Fue un día como el de hoy en el año 2000, que Baden Powell de Aquino tocó su último acorde vital...!
El músico era diabético y a finales del mes de Agosto fue llevado a la Clínica Sorocaba, sita en el barrio de Botafogo en la ciudad de Rio de Janeiro, aquejado de una pneumonia bacteriana de carácter grave, por lo que quedó internado.
A la pneumonia inicial se unieron otras afecciones generalizadas.
Baden Powell no superó el severo tratamiento intensivo, y murió un día como hoy, 26 de Septiembre.

   Desde siempre, me apasionó la originalidad y el modo de tocar el violão de este genial músico y compositor nacido en Varre-e-Sai, una pequeña y desconocida localidad del Estado de Rio de Janeiro (RJ), Brasil.

   Y fue un 19 de Julio de 1996, cuando vi "ao vivo" tocar por última vez a uno de los iconos de la música brasileña de todos los tiempos.
Concretamente este Concierto tuvo lugar en el Cuartel del Conde Duque de Madrid, formando parte del programa oficial de "Los Veranos de la Villa".
El destino quiso que aquel guitarrista que históricamente fue el primer músico brasileño en mostrarnos "en vivo y en directo" la Música do Brasil en España, volviera 15 años después a tocar físicamente en el mismo lugar.




   Al contrario que en el año 1981, en esta nueva oportunidad, Baden Powell se presentó acompañado de una banda de músicos de circunstancias, entre los que se encontraban sus dos hijos. Marcel (violão) y Philippe Powell (piano) de 14 y 18 años de edad respectivamente.
La calidad musical del Concierto fue "mediocre". Era evidente que el principal objetivo del mismo era presentar en el Circuito Internacional a sus dos futuras promesas. Una apuesta siempre arriesgada en estos casos.
El repertorio, clásico y conciso, realizando un bonito y esperado recorrido por las composiciones más emblemáticas del artista.
Recuerdo que prácticamente en todos los temas, la totalidad del grupo de músicos , por inexperiencia o por falta de sintonia con el artista, se aceleraba dentro del ritmo general, contagiado en parte por la aparente secuencia frenética de los acordes del violão principal.
Baden Powell, sin éxito, intentaba ralentizar y sincronizar los complicados compases y armonías, pidiendo al grupo atención con un sufrido y claro: "Balanço, balanço, balanço".

   Acabó el Concierto, y me propuse agradecer personalmente (si eso fuera posible) a Baden Powell por toda esa música fantástica que desde mi juventud, siempre me ha acompañado.

   La entrada al backstage que daba acceso a los camerinos, estaba llena de gente y con control de visitas. Por ahí imposible...!
Esperé a que disminuyera la afluencia de admiradores y medios, y ante la imposibilidad de entrar vía invitación y/o recomendación (imprescindible en estos casos), busqué por el interior del Centro Cultural del Cuartel del Conde Duque, una entrada o pasillo que comunicara con la zona posterior lateral donde estaban los camerinos. Como asiduo visitante a las exposiciones de arte del Centro Cultural, no me fue difícil. Llegué hasta un largo corredor, con un vigilante sentado al fondo.
Hasta aquí hemos llegado (pensé...).
Sin dudarlo un instante, pasé al lado del seguridad, y con un frío "Boa noite", continué caminando con seguridad y sin mirar hacia atrás. Estaba dentro, no me lo creía ni yo...rsrsrsrs
Llegué hasta una especie de hall donde estaban algunos de los músicos hablando entre sí.
Enfrente de mí, vi una puerta con una cuartilla blanca clavada con una chincheta que tenía un nombre escrito: Baden Powell.
Nervioso por lo inusitado del momento, toqué a la puerta.
Entra...! Contestaron desde el interior.
Abrí despacio la puerta, el camerino estaba vacío a excepción de un hombre  de espaldas a la puerta, sentado en una de aquellas sillas de tela tipo director de cine.
Estaba en actitud de relajación máxima con la cabeza reclinada hacia atrás, casi suspendida...
Era evidente el intenso cansancio y agotamiento del artista.

   Llegué hasta él y rodeándole le pregunté: Puedo hablar con usted Maestro...?
Baden Powell, abrió los ojos, se incorporó caminando hacia una mesa mesa lateral para beber un vaso de agua.


   Intentando ser coherente, ante lo surrealismo de la escena, le dije: Maestro, sólo quería brevemente agradecerle de corazón toda su música. Usted me ha hecho y me sigue haciendo muy feliz.
También quería decirle que aquel Concierto que usted realizó precisamente aquí hace 15 años, fue una de esas cosas que jamás se olvidan.
Aquellas palabras que usted tuvo para la juventud de Madrid en aquel preciso momento histórico en relación a la recién inaugurada democracia española, forman parte de esos registros sonoros inolvidables de la vida...!

   También le comenté la emoción y el gran aplauso general cuando él cantó "Samba em Preludio", dedicando aquella canción a su gran amigo y compañero Vinícius de Moraes, fallecido sólo unos meses antes en Rio de Janeiro.

El artista, me miraba atentamente y me dijo con sorpresa: Yo toqué aquí...?
Sí. En un programa oficial de "Los Veranos de la Villa", muy similar al de hoy, sólo que en aquella ocasión, usted se presentó sólo con su violão.

Gritando, llamó a su Manager, que acudió al momento.
Baden Powell le recriminó delante de mí, la falta de atención y la oportunidad perdida por no haberle informado aquella circunstancia.
Una pena, una pena, se lamentaba... / Cómo me hubiera gustado haber podido recordar aquí hoy con vosotros aquellos momentos. Una pena...!

En el post titulado: Baden Powell | Primer Concierto de MPB en España, se describe con todo detalle el ambiente de aquel primer y mítico concierto, acompañando el texto con fotos exclusivas.

- BP: Quieres tomar algo....? Me preguntó.
- CA: No gracias.
- BP: Te ha gustado el Concierto...?
- CA: Bueno Maestro, su nivel musical personal es infinito, pero creo sinceramente que sus armonías no combinan bien con su grupo de músicos "amateurs" que hoy le acompañaban.
- BP: Tienes razón, asentía riendo...
- CA: Usted ya no tiene que demostrar nada a nadie Maestro, su música está en las manos y en los corazones de miles de guitarristas y músicos de todo el Mundo. Su música es eterna.
- BP: Cómo te llamas...?
- CA: Carlos Anglada.
- BP: Gracias Carlos. En estos momentos, es muy importante para mí escuchar lo que acabas de decir, puedes creer lo que te digo.


Y allí estaba yo, hablando de tú a tú con uno de mis ídolos. Una de mis estrellas guía.
Le pregunté si me podía firmar la entrada, como símbolo del encuentro.
- BP: Claro...! Tienes algún apodo...?
- CA: Sí, mi familia y mis amigos me llaman Queco.
- BP: Queco con K, con Q, cómo se escribe, con qué...?
- CA: Con Q...
- BP: No te entiendo, escribe tu nombre en el mantel.
- CA: En el mantel de la mesa...? Es de tela...
- BP: No importa, escribe...
- CA: Q u e c o , escribí claramente. 

Para el Queco con placer Baden Powell | 19.07.1996

- CA: Gracias Maestro, ha sido muy emocionante para mí, poder conocerle personalmente, le deseo todo lo mejor, y hasta la vista...!
- BP: El placer ha sido todo mío. Gracias Carlos...!
Nos despedimos mirándonos a los ojos, con un fuerte apretón de manos.
Caminé hasta la puerta, girándome al salir, con un leve gesto de mi mano levantando el dedo pulgar hacia arriba. El me correspondió con el mismo gesto y con un "tchau"...!


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   Nunca volví a ver a Baden Powell con vida.
Unos meses después de su fallecimiento, viajé para Rio de Janeiro, con motivo de poder asistir en el Sambódromo al primer Carnaval del Milenio .

   En mi cuaderno de actividades, estaba el visitar el Cementério de São João Batista (RJ) para llevar flores a Baden Powell.
Una mañana, me acerqué y fui directo hasta la oficina de la Santa Casa que se encuentra en la misma entrada del Cementério.
Pregunté si me podían orientar dónde se encontraba el músico.
Buscaron en los libros y por el nombre no aparecía.
Allí no le conocían y me preguntaron cuando murió.
Al comentarles la fecha de su fallecimiento, me mostraron unos montones de papeles, diciendo que todo ese volumen falta por actualizar, que están muy desfasados con el registro general, y que consecuentemente, no pueden darme esa información.

   Saliendo de la oficina, pregunté por el funcionario más antiguo de la Santa Casa encargado del mantenimiento , y me indicaron dónde podía estar...
Y allí estaba el hombre, sentado a la sombra de un Panteón, con una chaqueta y un pantalón azul añil.
- CA: Buenos días, le quería preguntar si fuera tan amable de decirme si usted sabe donde está enterrado Baden Powell, el músico.
- Sí, está al final de aquel pasillo, en la pared. Yo estaba el día del entierro...
- CA: Puede acompañarme hasta allí...?
- Sí. Vamos..!
- Es usted familiar...? Me preguntó.
- CA: No, sólo un apasionado por su música, que vengo a demostrarle mi cariño con estas flores...
- Grande Baden, decía el anciano mientras caminaba mirando al suelo... / Grande Baden, tocava muito...! Muito mesmo...!
  Es aquí, señalándome una pared con el nº 32. Él está ahí...!


Ttombstone de Baden Powell de Aquino / Febrero 2000

   Cómo si fuera una obligación contraída conmigo mismo, tres años después volví al mismo lugar. Recuerdo que me emocioné leyendo en su lápida un trozo de su Samba da Partida:

Adiós yo voy a partir
Llevaré nostalgias
Mi canto es un canto para la ciudad
Es el retrato de mi juventud
Baden Powell
06-08-1937 / 26-09-2000 

Ttombstone de Baden Powell de Aquino / Agosto 2003

A Bênção Baden Powell, Maestro, creador de una escuela de violão que empieza y acaba en él mismo.
A Benção Baden Powell, músico genial, innovador, carismático y transgresor.
A Benção Baden Powell, descubridor del Afro-Samba.
A Benção Baden Powell, tu violão es el corazón de Brasil.


Así te recuerdo...!



   Querido Baden Powell, en el Blog de Bossa Nova Clube, recordando emocionado aquel momento, quería hoy virtualmente agradecerte una vez más, tu maravillosa y eterna música, tu sencillez y tu amabilidad conmigo. Gracias.



08 noviembre 2009

Baden Powell | Primer Concierto de Música do Brasil en España

Historia del Primer Concierto de Música do Brasil en España
Baden Powell | Madrid, 17 de Mayo de 1981

Era el año 1981, y España comenzaba a respirar.

Empezaban a quedar atrás los amargos recuerdos de una época vivida, donde la educación recibida, los pensamientos propios, las relaciones personales y cualquier iniciativa artística y/o cultural, estaban siempre en función de aquella rancia situación política y social, en la que mi generación nacimos, crecimos y sufrimos.
Aquellos años de represión y falta de libertades, nos impusieron el castigo irreversible de privarnos de emociones naturales, de experiencias nuevas y modernas, acordes y paralelas con nuestra edad.

Y nos perdimos tanto y tanto...!
Y la música no iba a ser una excepción.
Durante todo aquel largo tiempo, los mejores artistas internacionales, programaban sus giras, ignorando y ninguneando por sistema nuestro país.
La cruda realidad, es que estábamos al margen de cualquier concierto de músicos que por aquella época se encontraban en su mejor momento, y que recorrían el resto de Europa en rutinarias giras, presentando sus trabajos y/o promocionando sus últimos vinilos.

Era el caso de Baden Powell.
Por motivos personales, salió de Brasil y se auto-exilió en Francia, fijando su residencia en París.
A pesar de vivir físicamente a tan sólo unos pocos kilómetros de nuestra frontera, nunca vino a tocar a España hasta que la situación política cambió.

Estábamos en el principio de los años 80', y un aire fresco de apertura, modernista y de principio de libertades, comenzaba a entrar en España, y con él, emociones desconocidas y nunca vividas.
Teníamos que empezar a aprender y a convivir con todas aquellas sensaciones a toda prisa.
Nuestra prioridad y objetivo inmediato, era recuperar (si eso fuera posible) de forma frenética, todo aquel tiempo perdido, ya que como cantaba Bob Dylan, "The times they're a-changin" / "Los tiempos están cambiando".

En el programa oficial de Conciertos de los Veranos de la Villa, el 17 de Mayo de 1981, en el Cuartel del Conde Duque de Madrid, Baden Powell.

El recinto, es en realidad un edificio castrense cuadrangular con un gran patio, al que para aquella ocasión, le habían instalado provisionalmente un gran toldo/carpa a modo de Circo.
El Cuartel del Conde Duque, forma parte del conjunto de Centros Culturales del Ayuntamiento de Madrid.
No era el mejor lugar, ni la mejor acústica, pero todos éramos conscientes de que se trataba de todo un acontecimiento histórico...!!

Las entradas no eran numeradas, ni se podían comprar anticipadamente por otro medio que no fuera la estricta taquilla el mismo día del evento.
Con esto quiero decir, que había que ir con cierta anticipación para poder comprarlas y después volver a guardar fila para coger un buen sitio.

Era bastante pronto, todavía quedaban más de tres horas, y ya había gente esperando.
Me llamó la atención un chico que estaba justo delante de mí en la fila, portando un radio-cassette enorme, el más grande que había visto nunca.
Hablamos de Bossa Nova, de la suerte que teníamos de estar allí, y me comentó que se proponía grabar en cinta el concierto entero... Qué buena idea...!!
Yo llevaba mi cámara fotográfica reflex Canon AT-1 con todos los objetivos.
Era como si ambos quisiéramos inmortalizar y pasar a algún soporte físico aquellos momentos, que como cualquier sentimiento de la vida, por ser el primero, es siempre especial e irrepetible.

Bueno, llegó el momento soñado...


En un ambiente de ansiedad y gran expectación, apareció Baden Powell en el escenario, acompañado sólo con su violão.
Estaba muy delgado, vestido con camisa blanca y pantalón negro.


Como empujados por un resorte automático, nos pusimos en pié, dándole una gran ovación.
Aquellos espontáneos, nerviosos y eléctricos aplausos iniciales, se los dábamos al músico brasileño que habíamos escuchado una y mil veces en los discos importados.


Aquel virtuoso guitarrista brasileño de los vinilos a 33 1/3 rpm. que tocaba aquellas armonías prodigiosas que parecían de otro planeta, por fin, después de tanto tiempo, en aquel mágico instante, lo teníamos tan solo a unos pocos metros.


Como primera impresión, recuerdo que Baden Powell me pareció mayor.
Yo había memorizado inconscientemente la imagen del joven músico brasileño de las portadas de los discos, sin gafas, sin bigote, y con algunos años menos.
No había pensado en que genéticamente, el tiempo pasa para todos, y le había imaginado inmortal.


El Concierto tuvo dos partes bien diferentes:
Empezó tocando temas clásicos, barrocos, muy elaborados.
El Baden Powell más concentrado, erudito y técnico, estaba allí.
La segunda parte, nos fue más cercana: Garota de Ipanema, Desafinado, Samba de uma nota só, O pato, Tristeza, Samba da Benção, Samba da minha terra, etc.



Recuerdo como un momento especialmente emocionante, cuando Baden Powell cambió la letra de su canción Samba Triste:
"Sem você meu amor eu não sou ninguém"
por "Sem você meu Poeta eu não sou ninguém" , en cariñoso recuerdo a su gran amigo Vinícius de Moraes, fallecido sólo unos meses antes en Rio de Janeiro.


Después de varios "bonus", Baden Powell nos saludaba con su inseparable violão desde el borde del escenario bajo una fuerte lluvia de aplausos, sonriendo y prometiendo volver a Madrid.

La realidad una vez más había superado a la ficción, y nuestra imaginación se había quedado corta. Aquellas casi dos horas de excelente música del primer artista de Música Popular Brasileña/MPB que visitaba España, todavía hoy son inolvidables.
Nuestra felicidad colectiva certificaba aquel momento.

(Fotos originales realizadas en el Concierto)


> Eufórico, me acerqué al chico que había conocido en la entrada:
- "Hola, lo has grabado?"
- "Todo...!!!"
- "Oye, podrías hacerme una copia de la cinta...?"
- "Vale, llámame a este teléfono y en unos días te la doy..."
- "Gracias, yo también te hago copias de las fotos, te llamo seguro..."
- "De acuerdo, quedamos así."
Nos despedimos cordialmente, conscientes del momento vivido.


Pasaron un par de semanas y llamé a su casa, pregunté por él.
Al otro lado del teléfono, estaba su madre, que con una voz apagada, me preguntó quién era yo:
- "Señora..., usted no me conoce. Soy un amigo que conocí a su hijo hace unos días en el concierto de Baden Powell, y quedé en llamarle para recoger una copia de la cinta de audio que el grabó..."
- "Mi hijo ha tenido un accidente de tráfico el pasado fin de semana y ha muerto..., pero puedes venir a casa cuando quieras, a ver si encontramos la grabación."
Al día siguiente, fui a su casa, entramos en su cuarto, y allí estaba la cinta cassette encima de la mesa de estudio. Era la cinta original, una TDK de metal.
- "Toma, llévatela..., el hubiera querido dártela, estaba loco por esta música.

"Yo llevaba en un sobre, unas copias de las fotos que había hecho, y se las entregué a su madre:
- "Le dejo aquí estas fotos, la última vez que hablé con él, quedé en que se las traería..., adiós y gracias.

Nunca agradeceré bastante la generosidad y entereza de su familia, en aquellos momentos tan trágicos y tristes...
El destino, había arrancado de raíz la semilla de una amistad.
Han pasado más de 25 años, y todavía no he olvidado su excitación y su emoción visible en el brillo de sus ojos (quizás reflejo de los míos) al final del Concierto.


Gracias a su iniciativa, tengo el mejor recuerdo posible:
La grabación íntegra y exclusiva del Primer Concierto de MPB en España, y que por cierto, a pesar de estar grabado con los micrófonos de ambiente de aquel enorme radio-cassette, la calidad es fantástica, impecable.
Su grabación, es en realidad una pieza histórica.


Esta primera editorial de Bossa Nova Clube,
está dedicada con especial cariño a Pepe Tejada, sin duda un "Desafinad@".

Baden Powell cumplió su promesa y volvió a tocar en Madrid algunos años después, y por caprichos del destino, lo hizo exactamente en el mismo lugar.

Esta vez, aparte de su violão, le acompañaron sus hijos.
Fue en 1996, pero eso ya es otra historia...