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17 septiembre 2015

JOÃO GILBERTO | Verdad, realidad, mística y transcendencia


Estadísticamente, João Gilberto grabó solo 11 composiciones propias.
Pero a diferencia del resto de los intérpretes, cuanto toca, cuando canta, él transforma la canción completamente.
El resultado final, resulta que es otro muy diferente a la versión original y/o a las múltiples versiones que pudiera tener dicha canción desde su inicio. 
Ese modo nuevo (Bossa Nova), transgresor, sofisticado y revolucionario de entender el Samba, cambió para siempre la Música Popular do Brasil (MPB), influyendo también definitivamente en el Jazz, hasta nuestros días.

João Gilberto Prado Pereira de Oliveira

"Bim bom", "Hô-ba-la-lá", "Você estive com meu bem"?, "Undiú",   "Bebel",
"Minha Saudade" en colaboración con su amigo João Donato, y la instrumental "Um abraço no Bonfá", son verdaderas obras de arte, en las que se puede apreciar la esencia singular del genial músico.


La Música para João Gilberto, no es la suma natural de la melodía, letra, armonía y ritmo.
El sonido, para él, en realidad, es un todo. Es un bucle musical completo, donde (aunque parezca una contradicción), el silencio forma parte activa de la melodía.
Por todo esto, es fácil de entender, porqué JG nunca se preocupó de crear muchas composiciones, para que se le considerase un autor al uso.
JG modificó con su filtro personal y "a su medida", todas las canciones ajenas que hasta el día de hoy interpreta, con un resultado simplemente definitivo.

Escuchando el archivo.mp3 de Radio Batuta en su programa "Tim Tim x Tim Tim", se pueden entender las bases musicales de João Gilberto, así como filosofía personal del músico.




Traducción literaria del archivo sonoro #1 de Rádio Batuta:

João Gilberto no cultiva mucho el hábito del cambio.
Prácticamente no sale de casa.
Viaja poco.
Toca casi siempre las mismas canciones.
No se deja fotografiar.
En sus Conciertos, se presenta siempre de traje y corbata.
Nunca habla en público.
Le gusta hablar por teléfono, pero no le gusta ser visto.
Sigue una lógica contraria a la de nuestra época.
Busca un punto donde la luz sea indirecta, donde no le ilumine directamente.
Cuidadosamente, busca su lugar en la sombra, se refugia del mundo, buceando constantemente dentro de su Arte.
Aunque no le gustan los cambios, cambió para siempre la Música Brasileña.
Después de conseguir esto, se recogió como una persona retraída, en su concha de sonido. Y allí permanece. Allí donde nada ni nadie puede perturbarle.
Es el padre musical e icono de miles de hijos musicales, que sólo desde lejos pueden observarle, pueden seguirle.
Se resiste obstinadamente a volverse estatua, monumento, aunque ya lo sea.
Dicen que João se detuvo en el tiempo, mentira, João simplemente, salió del tiempo.

  


Una de las historias más conocidas en relación a João Gilberto, sucedió en su primera visita a los Estados Unidos, allá por el año 1962'.
Faltando poco tiempo para el comienzo de uno de sus Conciertos, los organizadores, preocupados con el retraso del músico, pidieron a Roberto Menescal que fuese a buscarlo al Hotel.

Es el propio Roberto, el que detalla aquella situación surrealista:
"Fui para el Hotel, y entré en la habitación de João, encontrándome la siguiente escena: João sentado en la cama con las piernas cruzadas, tocando el violão (guitarra) con el pijama puesto, y el empleado de la Embajada do Brasil, vestido de etiqueta, sin la chaqueta puesta, con aquellos tirantes, planchando la ropa de João".

Sin duda, ésta escena refleja el poder persuasivo de João, un notorio seductor. Y también puede ser vista, como metáfora de la proyección que la Música Popular Brasileña (MPB) tendría a partir de la Bossa Nova. De su creciente importancia para la imagen de un Brasil moderno, aquí y en el exterior.
En muchos aspectos, la ruptura de la regla por João Gilberto, coincide con la evolución de la música brasileña.
Tal vez el marco inicial sea el año de 1957', cuando el joven bahiano de Juazeiro, volvió a Rio de Janeiro después de una larga ausencia.
João había venido a vivir a Rio por primera vez en 1950', a los 19 años. Ilusionado con el sueño de ser cantante, dejó Salvador para venir a la entonces capital federal e integrarse en el Grupo vocal, "Os Garotos da Lua".

En aquella época, Rio tenía los principales Estudios y Emisoras de Radio del país. Era el gran centro de producción, difusión y distribución de la Música Popular do Brasil. La ciudad donde se reunían los mejores músicos y cantantes.
João aceptó el desafío, pero no le salió bien. A pesar de haber cantado en vários conjuntos vocales y de haber grabado como solista un disco de 78 rpm., no consiguió progresar en su carrera musical.
Los continuos atrasos, las ausencias injustificadas, las competencias desleales, la gran falta de compromiso y de disciplina, fueron las causas principales de aquel mal inicio en su relación con el medio.
Parecía que no estaba en absoluto preparado para la presión del mercado musical, muy competitivo y con fuerte exigencia de profesionalidad.

Después de 5 años en la capital, pasó por grandes dificultades.
João se embarcó en su particular "infierno personal", descrito por el periodista Ruy Castro, del modo siguiente: "En el comienzo del año de 1955', João Gilberto había llegado literalmente al "fondo del pozo" en Rio. Estaba sin dinero, sin trabajo y casi sin amigos. Con el orgullo perdido, su autoestima descendió a cero.
Deambulaba por la noche cerca de las "boites" de Copacabana, pero no entraba en ninguna. Se quedaba por allí, sentado en la acera, en silencio. Su aspecto físico casi miserable, no le ayudaba mucho.
Tenía el cabello descuidado y largo hasta los hombros, barba de vários días. Vestía ropa sencilla y arrugada, como si hubiera estado durmiendo con ella puesta una semana.
Más de una vez, fue visto hablando solo, sentado en los bancos de enfrente de la Biblioteca Nacional en el Centro, o en la Avda. Atlântica de Copacabana".




Incentivado y ayudado económicamente por su íntimo amigo Mário Telles, João dejó la capital.
Se dirigió primero para Portalegre, después pasó por Diamantina, Juazeiro y Salvador. Estuvo casi 2 años apartado de Rio de Janeiro.
A pesar de haber recorrido durante todo este tiempo várias ciudades, se puede decir que este viaje, fue sobre todo, un viaje hacia su interior.

Al volver a Rio, João venía decidido a rehacer su historia.
"Quería recuperarme de mis fracasos. Ahora estoy apto para luchar de igual a igual con mucha gente. Mi sufrimiento personal, me había dado la aptitud y la experiencia suficiente para llevar a cabo mi objetivo", dijo João Gilberto, en una de sus raras entrevistas.

Junto con la experiencia del sufrimiento, João traía en su equipaje otro triunfo decisivo para su victoria en la capital, las bases de un nuevo estilo musical, un estilo que cambiaría para siempre, la forma de lo que se consideraba "la canción" en Brasil.
La vuelta del cantante de sólo 26 años, fue apreciada inmediatamente por los jóvenes y los músicos que exploraban nuevas áreas musicales.
Roberto Menescal, era uno de ellos.

Menescal cuenta otra historia relacionada con João:
Mis padres decidieron dar una fiesta en mi casa, una gran fiesta.
Recuerdo que todo el mundo estaba muy arreglado, bien vestido.
Yo de traje y corbata, estaba en la puerta, recibiendo a los invitados, y de repente, llegó un joven, y pensé: "Por la pinta que tiene, viene a traer algún regalo."
Al ver que no tenía nada en las manos, le pregunté que quería, a lo que me contestó:
- (JG) Tienes un violão (guitarra)...?
- (RM) Sí yo tengo uno, pero no te estoy entendiendo, que es lo quieres...?
- (JG) Yo quería tocar un poco, no tienes un violão por aquí...?
- (RM) Abrí la puerta del salón, para que él viera el ambiente social, argumentándole que aquella fiesta, era del todo incompatible con su extraña petición.
- (JG) Entonces, no hay un rincón dónde podamos tocar un poco el violão...?
- (RM) Aquella insistencia me dejó intrigado, y llevé a aquel joven desconocido a través del largo pasillo hasta mi cuarto. Entramos, el violão estaba encima de la cama.
- (JG) Qué bien, nos podemos quedar aquí...?
- (RM) Sí, podemos. De dónde vienes...?
- (JG) No, es que sólo quería enseñarte una cosa.
- (RM) Y ahí empezó él a tocar, con el "Bim-Bóm, Bim-Bóm"..., tú eres João Gilberto...?
- (JG) Sí yo soy. Cómo lo sabes...?
- (RM) Después de unos instantes tocando, me dijo que nos fuéramos de allí, que saliéramos a la calle. A pesar de que yo tenía la obligación de estar en aquel evento familiar, me cambié rápidamente de ropa y salimos.
Llevé a João a casa de Nara Leão, a casa de unas amigas en la Urca, etc. Aquella noche, hicimos todo un circuito que duró hasta las 4 de la madrugada.
Volvimos desde la Urca caminando, hablando como dos amigos, comentando cómo habían sido las cosas en el pasado, etc.
Aquel día, yo tenía la necesidad de mostrar aquella música nueva a todo el mundo.

En realidad, no hay muchas cosas que contar de aquel que se pasa todo el tiempo en casa, vestido con pijama, entre un acorde y otro de violão.
Los casi 2 años que João Gilberto pasó lejos de Rio de Janeiro, entre 1955' y 1957', permanecen como uno de los períodos más misteriosos y decisivos de nuestra Historia Cultural. Período insondable, pero crucial para la comprensión de su proyecto artístico.
La creación de su estilo propio, personal e intransferible, no es fruto de una carencia de medios, o una simple casualidad del destino. Es el resultado de una construcción meticulosa, profundamente reflexionada y finamente trabajada.
Construcción que se debe en buena parte, como las pruebas indican, a los 8 meses que pasó en casa de su hermana Dadainha en Diamantina, Minas Gerais (MG). Fue allí que João llegó, después de pasar una corta temporada en Portalegre.
João tocaba el violão desde los 14 años, pero fue sólo a partir de allí, a partir de este momento crucial, que comenzó a dedicarse íntegramente al instrumento.


Casa de Dadainha | Diamantina | Minas Gerais (MG) 


Cuarto de baño de la casa de Dadainha | Diamantina | Minas Gerais (MG) 


Se cuenta, que mientras la ciudad entera en la calle, celebraba la elección de Juscelino Kubitschek, como nuevo Presidente de Brasil, João Gilberto encerrado en el cuarto de baño de la casa, persistía en su monástica soledad creativa. Esta actitud de recogimiento que ha marcado al artista hasta hoy, forma parte visceralmente de su música.
Su proyecto artístico de búsqueda constante de la perfección, es incompatible con la multitud, con su ruidosa e impersonal presencia.
Estamos hablando de la creación de un ambiente sonoro, en el cual se preserva por encima de todo, el halo afectivo de la intimidad.

João, íntimo y personalista, considera a cada amigo por un apodo único, que sólo a él le pertenece. Caetano es "Caetas", Jack Macalé es "Macao", Ronaldo Bôscoli era "Jonga", Roberto Menescal es simplemente "Barquinho".

Fue en el pequeño espacio del cuarto de baño de la casa de su hermana en Diamantina, donde él construyó paso a paso su delicada música de interior.

Si João canta bajo, con poco volumen, no es porque él no consiga cantar de otra forma, sino por el hecho de tener una dicción propia, un estilo singular. La intensa búsqueda del lenguaje dentro de la canción, le llevó progresivamente hasta ahí.
Su interpretación es tan bien realizada, que su estilo de canto puede hasta parecer fácil y sencillo, pero en realidad, esconde una larga elaboración, como explica el preparador vocal Filipe Abreu: "Empezaría diciendo que el canto de João, es un canto naturalista, cuyo parámetro se aproxima al del habla. Y eso sucede por la utilización de una tesitura con muy pocos agudos, con la articulación y la enunciación del texto de modo muy parecido a como se habla normalmente.
El naturalismo exige una gran elaboración hasta llegar a dominarlo. Y ciertamente JG recorrió con virtud, ese camino de elaboración."

La vuelta a este estilo más naturalista, hace que João fuese desde el inicio, comparado con algunos cantantes de la década de 1930', entre ellos Mário Reis.
Mário Reis, el "dandy" de elegante cabello engominado, pariente de los dueños de la fábrica de tejidos de Bangu. Con aquel que subía hasta el "Morro" para aprender Sambas y tener clases de violão con el "malandro" Sinhô.
Mário, fue uno de los primeros cantantes brasileños que sacó partido del progreso tecnológico de los micrófonos y del creciente desarrollo de los nuevos medios de grabación.
Su equivalente femenino era Carmen Miranda.
Los dos cantaban con poco volumen, articulando sílaba por sílaba, con precisión milimétrica. La nitidez en la dicción y la acentuación marcada en cada nota, hacían que a pesar de las pocas condiciones técnicas de aquella época, las letras fueran fácilmente comprendidas, al mismo tiempo que se respetaba el diseño limpio de la melodía. Todo esto, daba a las interpretaciones de Mário y Carmen, una cualidad alegre, efervescente, ligera, con carácter ameno, cotidiano, y sobre todo, anti-dramático.
Cuando interpretaran canciones de más contenido emocional, como era el caso de Mário Reis con las composiciones de Noel Rosa, el cantante imprimía en ellas, un tono despreocupado, de aceptación resignada con las amarguras de la vida y del amor.
Mário Reis y Carmen Miranda, fueron los padres del estilo naturalista del canto popular. Un estilo que sería apartado y hasta olvidado, cuando el samba-canção pasó a dominar la programación de las Radios a mediados de los años 1940'.

Por todo lo argumentado anteriormente, se podría pensar que fueron ellos la principal influencia musical de João Gilberto. Y no lo son en absoluto.
Ruy Castro comenta la genealogía del canto popular y su relación con el propio desarrollo tecnológico: "Fue importante cuando se dijo que las verdaderas y principales influencias de João Gilberto eran Orlando Silva y Mário Reis, añadiendo a este argumento con la mayor simplicidad, que Mário Reis ya hacía esto y aquello en la época.
Y en realidad Mário Réis, hacía lo que muchos hacían en aquellos tiempos, que era cantar con su voz. Desde que inventaron el micrófono en 1926/1927, aquella nueva grabación eléctrica, las propias empresas que fabricaban los micrófonos, como la RCA Victor, eran también las que fabricaban los altavoces, y los discos. Éstas grabadoras eran las auténticas dueñas de la industria. Y por lo tanto, éstas empresas, tenían mucho interés en mostrar al gran público, como podía sonar un cantante sin voz, con el slogan de que "con mis micrófonos, cualquiera puede cantar", etc.
Entonces, de la misma forma que apareció Mário Reis en Brasil, aparecieron decenas de Mário Reis en el resto del mundo cantando bajito para potenciar el producto micrófono. Otra cosa es hablar del estilo ("bossa") que Mário Reis y Carmen Miranda imprimieron en su música. Eso es otra discusión...!

Mário Reis y Carmen Miranda cantando a bajo volumen, rompieron con la predominancia del estilo romántico que hasta entonces predominaba. Aquel era el viejo estilo de los cantantes de la voz llena, del dó de pecho, de la voz impostada, de la lágrima en la voz. Un estilo oriundo de aquello que el crítico Augusto de Campos definiría como "El desvirtuado Bel Canto".

      
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 Reforzando si cabe todo este pormenorizado estudio, añado dos opiniones de artistas,  que ya sea por su trayectoria musical y/o proximidad con el músico, vivieron en primera persona, el mito de João Gilberto:

Chico Buarque de Hollanda: Para mí, es un misterio, un verdadero misterio...!
Yo creo que él está impregnado en toda esa música. João no interpreta, el crea todo el tiempo, él está rehaciendo siempre, modificando cada nota, cada melodía.
El puede cantar Desafinado, una música inédita, o cantar uno de esos Sambas que ya nadie recuerda, que hasta parece que sólo él recuerda, que él guardó en la memoria, no sé de donde, tal vez de Juazeiro.
Son Sambas antiguos que casi se perdieron, y él parece que captó aquello de un modo personal. João tiene un oído diferente, escucha las músicas de una manera nueva.
Cuando el presenta una música, ya es otra cosa, ya no tiene nada de tradicional, es ultramoderna...!




Miucha: Lo que João hace realmente, es una grande relación de amor con la música. Creo inclusive, que se produce una especie de fusión espiritual entre ellos. Una unión sentimental entre aquella canción, normalmente antigua y João.
Él no olvida nada, se acuerda de todo, y coge aquella canción como si fuera la primera vez, y acaba dándole un resultado tan diferente, que el que la está escuchando, piensa que también la está escuchando por la primera vez. Es increíble...!
El trabajo de João es todo encima de la armonía y del ritmo, y ya sucedió muchas veces, que João pasó un día entero trabajando la misma canción, de noche irse a dormir, y levantarse con un acorde en la cabeza, y decirme: "Mira, cómo ha quedado ahora."
Todo ese proceso, no termina en ese día, esto ha veces dura semanas y hasta 6 meses. Yo tengo la impresión, que hasta agotar todas las infinitas posibilidades armónicas y rítmicas de la canción, João no se conforma.



23 noviembre 2010

Historia de la Bossa Nova # 3 | JOÃO GILBERTO Prado Pereira de Oliveira


João Gilberto Prado Pereira de Oliveira, nació el 10 de Junio de 1931 en Juazeiro, una pequeña localidad situada a orillas del rio San Francisco.
Juazeiro pertenece al Estado de Bahia (BA), Brasil.

En 1948, Juazeiro era una ciudad de tan solo 10.000 habitantes, entre los cuales, estaba un chico de 17 años al que todos llamaban Joãozinho da Patu.

Aquel agitado muchacho, a pesar de ser el más inteligente de su familia, curiosamente era el único de todos sus hermanos que no tenía el diploma de graduado escolar.
Joãozinho, cuando con sus pantalones cortos volaba en su bicicleta por las calles polvorientas de Juazeiro, en su interior, seguramente ya había escogido el camino más difícil de todos: Convertirse en João Gilberto...!


Casa donde nació João Gilberto
 

João
era un muchacho inquieto, 
que como cuenta Ruy Castro en su libro "Chega de Saudade", escuchaba en los altavoces de la plaza de su pueblo, los éxitos que el Sr. Emicles, dueño del único tocadiscos de la localidad, compartía con todo Juazeiro.
Para los vecinos, la emisión musical del Sr. Emicles, funcionaba como si de una radio local se tratara...

El Sr. Emicles, programaba regularmente para sus vecinos, los vinilos que compraba en su viaje semanal a la ciudad de Salvador de Bahia.


Placa en la casa donde nació João Gilberto


Se escuchaban a diario las últimas novedades internacionales y la música popular brasileña del momento como: "Bolinha de papel" de Os Anjos do Inferno; "Onde o céu azul é mais azul" con Francisco Alves, "Boogie-woogie na favela" con Cyro Monteiro, "Ave-Maria no morro" con el Trio de Ouro, "A primeira vez" con Orlando Silva, "Adeus, batucada" con Carmen Miranda, "Samba da Minha Terra" con Dorival Caymmi, y sobre todo "Naná" con Orlando Silva, canción que ponía por lo menos tres veces cada día.


.


A los 14 años, un padrino bohemio que estaba pasando sus vacaciones en Juazeiro, le regalo un "violão" (guitarra clásica). Era todo lo que él necesitaba.

Aprendió a tocar con "El Método Elemental Turuna", una de aquellas publicaciones mediocres, impresas en grueso papel de periódico.
El método Turuna, primer contacto de 
João con la música, no lo transformó en un guitarrista virtuoso, pero le enseñó los acordes suficientes para permitirle acompañarse e intentar armonizar las cambiantes voces de sus compañeros.

Con la teoría y la práctica básicamente aprendida, João inició un recorrido por diferentes grupos y conjuntos vocales de la época en la ciudad de Salvador de Bahia, hasta que en 1950, llegó por primera vez a Rio de Janeiro para pertenecer (por una serie de coincidencias) al conjunto vocal de moda, Os Garotos da Lua.


Conjunto vocal "Os Garotos da Lua"


Este grupo vocal era habitualmente contratado para todo tipo de fiestas, bodas y actos sociales, dónde algunas veces el evento acababa en peleas, riñas, etc…

João Gilberto era el único del conjunto que permanecía inalterable en el escenario, cantando en medio de aquella lluvia de sillas y botellas que atravesaban el espacio en el salón de bodas y fiestas...

Debido a las repetidas ausencias, falta de puntualidad, indisciplina de grupo y continuas discusiones por el modo de tocar y/o de cantar de sus compañeros de profesión, fue finalmente expulsado del grupo vocal "Os Garotos da Lua", por rebeldía.


 


Después de la época de los conjuntos vocales, João Gilberto inició su carrera como solista y su estilo musical fue como "crooner" romántico al más puro y marcado género Orlando Silva, su gran ídolo de juventud.

La primera grabación oficial en solitário de João Gilberto fue en 1952, en un vinilo compacto de 78 rpm │ matriz 096 de la grabadora Copacabana, con sólo dos canciones: "Quando ela sai" (A) y "Meia-Luz" (B).

Este disco pasó totalmente desapercibido. Hasta tal punto, que muchas biografías oficiales de João Gilberto, lo ignoran.


 


Intentó relacionarse con la "clase musical" carioca, pero su fama le precedía, siéndole muy difícil sobrevivir económicamente en Río de Janeiro. Y fue aquí donde empezó su personal "travesía del desierto".

Cómo aquel buscador de tesoros que carece de brújula y de plano, pero con la convicción, seguridad interior y el firme empeño (obsesivo) de crear algo diferente, estuvo algunos años de aquí para allá.
Voluntariamente, João estaba viviendo su exilio particular en casas de amigos y familiares, en ciudades como Porto Alegre, Diamantina, Juazeiro y Salvador de Bahía.

Siempre apartado y lejos de la efervescente actividad musical carioca, dónde se sentía claramente rechazado.

Y fue en 1957, cuando João Gilberto decidió que ya era hora de volver a Rio de Janeiro.
Como cuenta con detalle Ruy Castro en su fantástico libro "Chega de Saudade", João se encontró con su amigo Edinho, del Trío Irakitan.
Edinho le recomendó que buscase a un joven llamado Menescal que tenía una Academia de Música/violão y que estaba organizando un conjunto musical.

João estaba en vísperas de cambiar radicalmente de vida.




João Gilberto llamó a la puerta de Roberto Menescal y con un simple: Tienes un violão ahí...? / Podíamos tocar alguna cosa...?, inició una relación personal que resultaría clave en su futuro.
A partir de este informal encuentro, ambos jóvenes salieron juntos algunas noches, siendo João Gilberto presentado a un grupo de adolescentes talentosos e inteligentes de clase media que vivían en la "Zona Sul" de la ciudad.

Aquellos chicos tenían sus propias músicas, eran de buena cuna y hasta se peinaban con Gumex (brillantina).
João estaba encantado con el grupo de amigos de Menescal, y le fue fácil introducirse en este ambiente progresista y liberal.

Entre aquellos jóvenes, João conoció a una de las personas principales para la transcendencia de la Historia de la Bossa Nova. Se trata del fotógrafo de la discográfica Odeon, Chico Pereira.

Chico Pereira además de fotógrafo profesional, era aficionado al Jazz, a la aviación, al submarinismo, etc., y también era el compañero de pesca de Menescal.
Nadie se explicaba cómo con todas estas actividades en las que se empleaba a fondo, Chico todavía tenía tiempo para realizar las fotos y los retoques finales para todas las portadas de la grabadora Odeon.

Cuando João Gilberto cantó por primera vez en su apartamento de la calle Fernando Mendes en Copacabana, Chico experimentó la misma sensación y emoción que cuando conoció el fondo del mar.
Con la ventaja, de que la voz y el violão de João Gilberto se podían capturar.
No perdió tiempo, buscó un micrófono, colocó una cinta virgen en su grabadora Grundig, y pulsó las teclas "play" y "record" simultáneamente...

Fue esta la primera de muchas cintas "caseras" que grabaría João Gilberto en su apartamento.


 


Para Chico Pereira, lo verdaderamente importante era que João grabase un disco lo antes posible.
Y para esto, el camino más rápido y directo, era contactar con Antônio Carlos Jobim, uno de los maestros de la grabadora Odeon.

No fue fácil conseguir que João Gilberto tocase el timbre de la casa de Tom Jobim, situada en la calle Nascimento Silva, 107 en Ipanema.

Tom & João sólo se conocían de coincidir en las madrugadas del Hotel Plaza en Copacabana, donde habitualmente tocaba Jhonny Alf. siempre guardaron las distancias, tanto en lo musical como en lo personal.

Antônio Carlos Jobim ya no era aquel pianista de "boates" e "inferninhos", preocupado básicamente en cómo pagar el alquiler del apartamento.
Tom Jobim musicalmente, había crecido enormemente y se había convertido en un gran compositor, arreglista, maestro y persona influyente en las discográficas.

Tom no se sorprendió de ver de nuevo a João Gilberto.
Por comentarios, sabía que estaba de vuelta en Río, después de pasar una larga temporada en Bahia.

La gran sorpresa vino cuando João cogió el violão y le mostró dos de sus composiciones: "Bim-bom" y "Hô-ba-la-lá".
Tom se quedó realmente impresionado con aquel ritmo nuevo, desconocido...

También pudo comprobar en João un cambio musical radical.
Aquel João que él conocía que cantaba imitando a Orlando Silva con toques de Lucio Alves, y este otro que tenía delante, verdaderamente eran dos personas diferentes...


Tom Jobim & João Gilberto en la Rua Nascimento Silva, 107 │ Ipanema



A partir de este encuentro tracendente con Tom Jobim, vino toda una secuencia musical histórica.
En primer lugar, la intervención del violão de João Gilberto en dos de las canciones del LP "Canção de amor demais" de Elizete Cardoso.
La histórica grabación en solitario del vinilo odeon14360 de 78 rpm. con "Chega de Saudade" (A) y "Bim-Bóm" (B).

los 3 primeros LPs fueron editados en los años 1959 / 1960 / 1961.
El Concierto del Carnegie Hall en New York, etc..., hasta la grabación en 1963 del mítico disco Getz/Gilberto. En este LP participaron, Stan Getz (saxo tenor), João Gilberto (violão & voz), Astrud Gilberto (voz), Tião Neto (contrabajo), Milton Banana (batería) y el propio Tom Jobim (piano).


João Gilberto, Stan Getz & Tião Neto │ Getz/Gilberto (1963)


Este LP es considerado por los críticos musicales y aficionados del Jazz, cómo uno de los discos más importantes de la História de la Música.


Es una verdadera obra maestra.
A partir de aquí, cada disco de João Gilberto es considerado como objeto de culto por los millones de aficionados en el mundo al Jazz, la música brasileña en general y a la Bossa Nova en particular.


LP Getz/Gilberto (1963)


Cada Concierto suyo es un acontecimiento mediático, cómo lo fueron por ejemplo, los tres últimos shows de João hasta la fecha, realizados en el Auditorio de Ibirapueira en São Paulo, Theatro Municipal de Rio de Janeiro y Teatro Castro Alves en Salvador de Bahía.
Fue una mini-gira por Brasil en el año 2008 con motivo del 50' Aniversario de la Bossa Nova.

João Gilberto nunca participa  en documentales, películas musicales, conciertos y/o homenajes a otros músicos, etc.

Muy raramente ofrece entrevistas a los medios de comunicación, viviendo prácticamente recluido en su apartamento del barrio de Leblon en Rio de Janeiro.

Hasta la fecha, no existe DVD o documental oficial comercializado de alguno de sus Conciertos, por expreso deseo del artista.

João Gilberto viaja con su inseparable violão Di Giorgio modelo Tárrega y dos micrófonos personalizados fabricados especialmente para él, por la empresa austríaca AKG, con la referencia AKG-414JG.
Un micrófono es para la voz y el otro para el violão. Nunca ha conectado dicho violão por cable al sistema y/o mesa de sonido.

El pasado año 2009, João Gilberto canceló los tres Conciertos que tenía programados en España en las ciudades de Madrid, Barcelona y San Sebastián, después de tener vendido el aforo completo de todos los eventos, con varios meses de antecedencia.
Una breve nota de prensa de la Organización pocos días antes del primer concierto de Madrid, aludía a problemas físicos del artista cómo principal argumento y causa real de dichas cancelaciones.




Cartel del Concierto en Madrid │ 25-05.2009


Cartel del Concierto en Barcelona │ 01.06.2009



Y efectivamente, Joãozinho cuando con sus pantalones cortos, volaba en su bicicleta por las calles polvorientas de Juazeiro, en su interior, ya había escogido el camino más difícil de todos:
Convertirse en genio, principal arquitecto e inventor de un ritmo nuevo, maestro de acordes disonantes, perfeccionista hasta el límite, exigente e intransigente, maniático y amable, símbolo y leyenda de la Bossa Nova.

Aquel muchacho inquieto, había elegido convertirse en João Gilberto.



En el escenario, la soledad de João Gilberto es infinita │ Teatro Castro Alves 



Agradecimientos:

► A Claudia Menescal por ceder sus fotos (b/n) de archivo a Bossa Nova Clube para este nuevo post.

► A Lunaé Parracho por su fantástica imagen del último Concierto de João Gilberto hasta el día de hoy, en el Teatro Castro Alves de Salvador de Bahia (BA) el 05.09.2008.

► A Christophe Brasil, por la ecualización de los archivos sonoros.mp3

► A Radio Itaú Cultural por esta "Historia de la Bossa Nova".

► A Ruy Castro por su libro "Chega de Saudade", verdadera "Biblia" para todos los "Desafinad@s". sus textos han servido como hilo conductor para este nuevo "post" sobre João Gilberto Prado Pereira de Oliveira el músico de nuestras vidas...!



15 julio 2009

Libro BOSSA NOVA │ Chega de Saudade, ahora en español...!


La Historia y las historias │ Ruy Castro

Coincidiendo con la conmemoración del 50 aniversario del nacimiento de la Bossa Nova, la Editorial Turner publicó en español el libro "BOSSA NOVA" │ La Historia y las historias, cuidada traducción del original en portugués "Chega de Saudade" del escritor brasileño Ruy Castro.


Este libro, reconstruye fielmente toda la apasionante vida bohemia y cultural carioca de los tiempos y época de la Bossa Nova. Además de vivir aquellas décadas doradas en primera persona, Ruy Castro escuchó a decenas de sus protagonistas: Cantantes, compositores, músicos, y a sus correspondientes familiares, amigos y enemigos.

El resultado final, es una Historia formada por historias de vivencias, un ameno relato que se lee como una novela, llena de pasiones y traiciones, amores y desamores, situaciones curiosas, divertidas y trágicas.

Sus protagonistas principales son João Gilberto, Antônio Carlos Jobim, Vinícius de Moraes, y la extensa legión de jóvenes compositores e intérpretes, como Nara Leão, Carlos Lyra, Roberto Menescal, Ronaldo Bôscoli, etc., que seducidos por el encanto de aquella moderna nueva onda, crearon una música nueva, diferente y sofisticada, que nacida en Rio de Janeiro, salió con orgullo de Brasil para conquistar el resto del mundo.

Ruy Castro (1948), es un reconocido escritor y periodista, con una larga experiencia como columnista en la prensa de Rio de Janeiro y São Paulo.
Este libro, escrito en portugués y titulado originalmente "Chega de Saudade" (1990), contribuyó de forma significativa a la divulgación documentada de la Bossa Nova.
Desde entonces, ha tenido más de veinte reimpresiones en Brasil, ediciones en Japón, Estados Unidos, Alemania, Italia, y ahora en España.

Ruy Castro, es el autor de toda una colección de libros temáticos sobre la ciudad de Rio de Janeiro (RJ), novela histórica y biografías.

La publicación de BOSSA NOVA, no es la típica y oportuna traducción automática, literal y al uso del original "Chega de Saudade" encargada puntualmente a un traductor profesional, sino que por el contrario, detrás del significado, equivalencia y sentido gramatical de cada palabra, está el conocimiento y el cariño de la persona que ama esta música y sus historias relacionadas. El libro original de Ruy Castro, ha sido traducido al español, por el escritor José Antonio Montano.

Por su gran interés histórico-musical, BNClube recomienda la lectura de "BOSSA NOVA" a todos los aficionados (Desafinad@s) y/o apasionados por ésta música.







Además del apasionante texto de sus 535 páginas, este auténtico manual ilustrado, contiene como material extraordinario, gran cantidad de fotografías originales de la época, así como planos/mapas detallados de los lugares ("boates") de Rio de Janeiro, donde físicamente nació y creció la Bossa Nova para posteriormente seducir al resto del mundo.
Por todo esto, y por su contrastada fidelidad, este libro se puede considerar como la auténtica “Biblia de los Desafinad@s”.

El libro BOSSA NOVA de la Editorial Turner, se puede encontrar directamente en la web de la Editorial Turner.